Terrorismo y canción de autor.
15 01 2008Artículo de Lola Clavero, publicado en laopiniondemalaga.es
Gracias a La Opinión de Málaga por permitirnos publicar este texto.
TE DOY UNA CANCIÓN
Se cantaba al amor porque no se podía cantar a la política. Pero el romanticismo de aquellas canciones era un lenguaje cifrado. Recordamos el ´Ojalá´ de Silvio Rodríguez que era, según decían, una diatriba contra el dictador Augusto Pinochet, pero que, más bien, parecía la amarga queja del cantautor ante el omnipresente recuerdo de alguna chica que no podía sacarse de la cabeza, pues, en realidad, se trataba de eso, tal y como confesó el propio Silvio bastantes años más tarde. Ciertamente imágenes tan hermosas del tipo “Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan/ para que no las puedas convertir en cristal/ ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baje por tu cuerpo?u otras expresiones encendidas como “Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta” difícilmente resultaban explicables en relación a la chata figura del general chileno. Pero, fuese cual fuere la primera intención, bien podía servir aquel poema para canción protesta en aquellos setenta que interpretaban el amor o la política como idénticas medidas de revolución, de emociones intercambiables.
Silvio, maestro en estas lides de la confusión romántico-política, podía comenzar en sus canciones hablando de la amada y terminar invocando a la patria; pasiones entonces del mismo tamaño. Otras composiciones suyas más explícitas así lo demuestran, “Como gasto papeles recordándote/ como me haces hablar en el silencio/ como no te me quitas de las ganas/ aunque nadie me vea nunca contigo/ y cómo pasa el tiempo/ que de pronto son años/ sin pasar tú por mí detenida/, primeros acordes tímidos que luego explotaban con la artillería imprevisible de un himno guerrillero “Te doy una canción y digo Patria y sigo hablando para ti/ te doy una canción como un disparo, como un libro, una palabra, una guerrilla/ como doy el amor”.
Con la misma estrategia, enmascarando protesta y rebeldía bajo el lenguaje del amor, Luis Eduardo Aute compuso su mítica canción ´Al alba´ que en la superficie pudiera pasar por una cántiga de amigo y, en el fondo, se erigió en todo un alegato contra la pena de muerte, tan cifrado que, sin mayor réplica, se permitió burlar cualquier censura. Una canción protesta que parecía una canción de amor y viceversa y que sigue siendo la que, en los conciertos del cantautor, más mecheros enciende, coreada por la nostalgia de aquellos que vivieron la mejor de las juventudes contra Franco.
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Etiquetas: Silvio Rodriguez, Aute
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